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La Nube del Ángel

Viernes, 28 de julio de 2006

En el Bar

Roux me llamó para invitarme unos tragos en una cantina que hasta entonces no conocíamos.
Cuando entré al bar ella me esperaba sentada frente a la barra, charlando con la cantinera, amiga de ella, que desde el otro lado de la barra, la escuchaba. Al fondo, un joven parroquiano acumulaba botellas vacías en su mesa mientras con los ojos se comía las enormes nalgas de Roux.
No era para menos, el banco en el que descansaban tan apetecibles glúteos parecía insuficiente para contenerlos. Son grandes y redondos, pero parecen mas grandes aún por la estrecha cintura de la que se derivan
Cuando estuve junto a ella, me pegué a su espalda, la rodeé con mis brazos y besé su mejilla y su cuello. Sentí como su piel se erizó y rápido me distrajo de mi embate con el pretexto de presentarme a su amiga, a quien saludé con un impersonal “mucho gusto” mientras le estrechaba la mano.
Pedí una Victoria (una chela oscura, para los que no saben) mientras ella pidió una Corona (chela rubia, y por cierto, chela es una forma cariñosa de referirse a la cerveza) mientras ambas mujeres, las únicas en la cantina, continuaban su conversación. Mientras escuchaba aburridas referencias acerca de lo malos, muy malos, que somos los hombres con las mujeres, mi mano derecha bajó lentamente de la espalda de mi amiga Roux, pasando por su breve cintura y estacionándose en la enorme nalga derecha. Mi mano acarició por fuera del pantalón y luego buscó su piel, hurgando bajo la blusa y luego bajo el pantalón. Roux se movió ligeramente para dar oportunidad de que mi mano entrara un poco mas y así pude sentir la textura de su pantaleta y, sobre todo, la textura de la piel de sus nalgas. Era obvio que la cantinera se daba cuenta de lo que sucedía pero continuó su charla como si estuviera ciega. La temperatura corporal empezó su ascenso y pedimos dos chelas mas. La cantinera salió un momento y aprovechamos para fundirnos en un beso que incrementó aun mas la temperatura. Mordí su cuello, sus hombros, sus pechos y sentimos que la ropa empezaba a convertirse en un estorbo. Fue entonces que recordé que no estábamos solos. Instintivamente volví la mirada al fondo y vi como el parroquiano había sacado su miembro y lo sacudía vigorosamente sin quitar la vista del precioso trasero de Roux. Ella miró hacia donde yo miraba (pues ella también se había olvidado de el) y al hacer un leve giro, alcanzó a mostrarle sus preciosos pechos que habían quedado semidescubiertos por mis besos. Eso era lo que faltaba porque, justo después de eso, el tipo exclamó placenteramente al tiempo que, bajo la mesa, derramaba el ardiente líquido que le quemaba por dentro. ¡Ahhhhhh¡
Me sentí un tanto incómodo, sin saber que hacer. En ese momento regresaba la cantinera y decidí que era el momento de continuar en otro lado. Roux pagó y salimos a tomar nuestros autos.
En el estacionamiento, mientras yo le proponía varias opciones de lugares donde podríamos concluir lo que allí habíamos empezado, ella me devolvía los besos que antes le había entregado. No me escuchaba. Ansiosamente mordisqueaba mis labios, mi cuello, desabotonó mi camisa para besar mi pecho. Luego sus manos desesperadas abrieron la jaula de mi pajarito y antes de que este alcanzara a volar, su boca lo atrapó entre lengua y paladar. Arrodillada, me sujetaba de las nalgas para que no me moviera. Los movimientos los hacía ella.
Me estremecí. Dejé de articular palabras y mis ojos se pusieron en blanco. Su cabeza se movía con ese ritmo creciente que anticipa la gloria. Me estremecí nuevamente, ahora con mas intensidad. Cuando sentí que me vaciaba en su boca, abracé su cabeza para coordinar su movimiento con mis espasmos. Necesitaba que se llevara todo, todo, lo que en ese momento necesitaba transmitirle por vía oral.
Se levantó, limpió su boca con el dorso de su mano, arregló sus ropas y sus cabellos, me sonrió, montó en su auto y, con una enorme sonrisa de satisfacción... se alejó. –Te hablo luego- alcanzó a decirme.

Por: El Ángel | Eros | Comentarios (8) | Referencias (0)

Comentarios

Que calentadón tan sabroso!

NanaEquis | 28-07-2006 15:08:48

Nana:
Muchísimas gracias por la visita y, sobre todo, por el comentario.

El Ángel | 28-07-2006 18:12:40

muy caliente! me gusta vuestro blog, espero saber mas de ti y de tu angelita
besitos para los dos

Maria Lasciva | 29-07-2006 02:55:29

María Lasciva:
Bienvenida. Gracias por el comentario y pues con tus visitas sabrás mas y mas de El Ángel y La Angelita.

El Ángel | 29-07-2006 04:58:56

Uufff eso es volver a lo grande... menudo calentón y ahora me toca irme a la oficina toda excitada... en fin, que me alegro de tu vuelta.

Besos.

galilea | 01-08-2006 09:08:25

Galilea:
Gracias por la visita, que bueno que te das la vuelta por estos lares.
Ojalá regreses pronto.
Gracias por el comentario.

El Ángel | 01-08-2006 23:57:00

nada mejor que ésta lectura, a ésta hora, y en ésta silla.

y un cigarrito, por supuesto.

gracias!

moma | 11-08-2006 04:34:57

Gracias a tí, Moma, por la visita y por el comentario. Regresa pronto.

El Ángel | 11-08-2006 15:24:41

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