Domingo, 10 de diciembre de 2006
Despertando encendi la television para ver si ya habia empezado la realidad (como dice Carlos monsivais). Cambie de canal hasta que encontre los noticieros. El espurio con cara de asustado y el cachorro cuidandose de que un tomataso le cayera en cualquier momento. Aunque ya sabia la culminacion del dia anterior no dejaba de ser emocionante ver al calderoncillo y al foxillo como niños asustados des pues de ser pillados en la travesura.
Tan interesantes cavilaciones se interrimpuerin bruscamente cuando la mano de ella se puso en mi hombro y su lengua en mi espalda. Mi piel reacciono y mis vellos se erizaron. Sus manos jalaron hacia atras mis hombros y me recosto. Beso mis ojos mientras sus manos recorrian mi cuerpo, succiono mis tetillas, mordisqueo mi cuello y de manera inevitable, mi pene respondio al llamado que erecto y firme, cual si fuera una pancarta pejista, recibio las primeras caricias manuales, despues las labiales, hasta que su punta hizo contacto con lo mas profundo del delicioso paladar femenino que ansioso lo esperaba. No me permotio concluir - es muy pronto, me dijo-, asi que sus manos y lengua retomaron la iniciativa y se concentraron en mis muslos y mis nalgas. Caricias, besos y mordiscos se turnaban en la agradecible tarea de trasladarme al paraiso.
Cuando pude reaccionar, le devolvi cada beso y cada caricia pero multiplicados. Le bese los pechos, los hombros, hasta las axilas. Con delicadeza le di la vuelta (la puse bocabajo, pues) y con mi lengua recorri lentamente su espalda a partir de su nuca. Sintio como una descarga electrica, o al menos es lo que imagino por el estremecimiento que acompaño la conversion de su tierna piel en cuero de gallina.
Ya no pudo resistir, me acomodo bocarriba, me monto y, entre espasmos y gemidos logramos coordinar una deliciosa venida.
Por: El Ángel | Eros | Comentarios (0) | Referencias (0)
Un atisbo a la vida cotidiana del Ángel y su Angelita
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